Nos ocuparemos en este caso de la conducta de uno de los miembros de la pareja que, ante la ruptura, se apodera de hecho de bienes que son comunes. Por supuesto que estos bienes, cuando se liquide la sociedad de gananciales, deberán reintegrarse al fondo común por el cónyuge que ha dispuesto del patrimonio común en beneficio propio, pero no sólo eso.

En una reciente sentencia (Tribunal Supremo, Sala de lo Penal, sentencia 100/2013 de 14 de Febrero de 2013), el esposo es condenado, además, como autor de un delito de apropiación indebida, a la pena de dos años de prisión por retirar indebidamente fondos de cuentas compartidas con su ex esposa, gastándose en beneficio propio todo lo extraído.  

Y es que respecto a los bienes integrados en la sociedad de gananciales, ninguna de las normas del Código Civil  permite a uno de los cónyuges hacer exclusivamente suyos los bienes gananciales, en perjuicio de la sociedad y del otro cónyuge.

¿Qué tiene que suceder para que una apropiación indebida entre cónyuges pase de la jurisdicción civil a la penal?

En el caso mencionado, dado que la extracción se hizo a pocas fechas después de la separación de hecho, no fue aplicable la excusa absolutoria del art. 268 CP. Recordaremos que dicha excusa absolutoria exime de responsabilidad criminal a los cónyuges que no estuvieren separados legalmente o de hecho o en proceso judicial de separación o divorcio por los delitos patrimoniales que se causaren entre sí.

Conviene extremar la precaución, por lo tanto, ante la tentación de uno de los cónyuges, de llevar a cabo conductas de este tipo. El cónyuge que administre y disponga del patrimonio común en beneficio propio, no sólo deberá responder en sede civil y reponer los bienes sustraídos, sino que también deberá responder criminalmente con penas, incluso, privativas de libertad, es decir, prisión.

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