La Audiencia Provincial de Madrid ha confirmado la condena a la esposa a la pena de dos años y seis meses de prisión, por un delito continuado de descubrimiento y revelación de secretos, al haberse apropiado de correos electrónicos del esposo incluidos en su ordenador, y que a continuación entregó a su abogada y se aportaron al pleito matrimonial.

Interesa destacar que basta con apoderarse de los papeles, cartas o mensajes de correo electrónico, para que el delito se consume, siempre que dichas acciones tengan el propósito, conseguido -o no-, de su revelación. La revelación posterior del secreto, si se produce, supondría la agravación del delito.

Se daba, además, la particular circunstancia de que el esposo tuvo que salir del domicilio familiar, en el que se quedó su ordenador, como consecuencia de una orden de alejamiento interpuesta por la esposa.

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