La pensión compensatoria se reconoce a aquel de los cónyuges a quien el divorcio produce un desequilibrio económico.

¿Qué deberá acreditar aquella persona que, en su divorcio, quiera que se le reconozca una pensión compensatoria a cargo del otro cónyuge?

Los Tribunales son cada vez menos proclives a reconocer en el divorcio estas prestaciones compensatorias entre cónyuges. Lo que se pretende es que, con carácter general, los ex cónyuges gocen de autonomía económica por sí mismos. Lo excepcional es conceder esta pensión y para ello deberá acreditarse:

  1. Sacrificio o pérdida de capacidad laboral por una mayor dedicación a la familia que le privó de expectativas laborales.
  1. Enriquecimiento del otro a causa de un trabajo o una actividad profesional a la que se pudo dedicar plenamente debido a que el otro cónyuge asumió una mayor dedicación a la familia

Como nos recuerda el Tribunal Supremo (Sala de lo Civil) en su sentencia de 17 de mayo de 2013:

La simple desigualdad económica, sin más, no determina un automático derecho al reconocimiento de una pensión de este tipo si no es consecuencia de la mayor dedicación a la familia de uno de los esposos.

El principio de dignidad contenido en el artículo 10 CE debe servir de argumento para justificar la independencia económica de los cónyuges una vez extinguido el matrimonio.

Además, debe valorarse en cada caso el concreto régimen económico matrimonial a que han estado sujetos los cónyuges durante el matrimonio (separación de bienes o sociedad gananciales) pues éste puede hacer desaparecer o minorar el posible desequilibrio que cause el divorcio (a causa de los beneficios que puedan recibirse como consecuencia de la liquidación de dicho régimen económico matrimonial).

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